“No rechaces tus sueños. ¿Sin la ilusión el mundo qué sería?”
Ramon de Campoamor
La ilusión, las ganas de hacer cosas, estar exultante por los nuevos proyectos, disfrutar de la vida,… todo eso es
energía positiva para mirar el futuro con los mejores ojos.
La ilusión mueve montañas
La ilusión es el mejor combustible para conseguir lo que nos proponemos. Sin ella dificilmente podemos poner en marcha un nuevo proyecto, es aquello de
“querer es poder”.
Si mantenemos la motivación alta, algo que por otro lado no siempre es
fácil, iremos descubriendo el cómo. A pesar de las dificultades que
puedan haber, con la ilusión daremos con la forma de conseguir aquello
que nos proponemos. Pero
la ilusión hay que tenerla y mantenerla.
Hay personas expertas en ver las pegas por donde no las hay,
instalarse continuamente en la negatividad y que, por consiguiente,
carecen de ilusión y están dejando de disfrutar una parte importante de
su vida por sufrir más de lo necesario y por no alcanzar anhelos o, al
menos, intentarlo.
Pero ¿cómo se vive con ilusión?
Para
vivir feliz
un ingrediente muy importante es ilusionarse con nuevos proyectos y
también tener ilusión por las cosas cotidianas. Y no sólo se trata de
conseguir dicho estado sino que también se trata de mantenerlo. Pueden
surgir hechos adversos y no por esa razón deberiamos perder toda o gran
parte de nuestra ilusión inicial. No vivimos en
un mundo ideal
ni somos perfectamente perfectos. Por ello todos tenemos nuestros malos
momentos y días, vamos a llamar, de baja ilusión. Pero no deberiamos
dejar que esta sea la tónica general.
Tenemos que realizar un esfuerzo para que lo predominante sea la ilusión, para ver sobre todo lo bueno y que lo negativo nos afecte lo más mínimo posible.
Si vemos la botella medio llena, si pensamos que hoy puede ser un
gran día,… entonces pondremos al mundo de nuestra parte. Puedes ser más
espiritual y pensar que hay una energía que atrae lo semejante y que si
estás optimista eso traerá cosas buenas. Quizás eres más racional y no
crees en las
“fuerzas ocultas” pero el hecho de mantener una
actitud positiva también afectará tu forma de ver las cosas. Con ilusión
y optimismo pierdes menos energía en el lamento, energía que puedes
utilizar en la consecución de tus objetivos. Por ejemplo, también te
ocurrirá que tu cara mostrará un semblante más amable y las personas de
tu alrededor serán más propensas a ayudarte de forma sincera.
Finalmente ser consciente de que habrá contratiempos y puede que
incluso fracasos. Se trata de aceptarlos y en lugar de lamentarse con
preguntas del estilo
“¿por qué me ha pasado esto a mí? ¿me lo merecía?”, cambiarlas por
“busco la parte positiva de lo que me ha ocurrido”, “aprendo de los errores”, “en la próxima ocasión lo haré de otra manera”.
Publicado por El blog Alternativo